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¿Por Qué Fracasan Los Países?

En el libro “Por qué Fracasan los Países” los autores Daron Acemoglu y James A. Robinson, pudieron resolver una cuestión, que trae como consecuencia el desarrollo de factores clave para el desempeño de un país. Supieron darle una respuesta, al porqué Estados Unidos y Canadá son más prósperos y poderosos que Kenia, Nigeria o Sudán, si todos ellos fueron parte del Imperio Británico.

Las instituciones forman parte clave del crecimiento de un país, sin embargo, estos organismos pueden ser desarrollados en base a dos círculos. Por un lado, tenemos el círculo virtuoso, aquel en donde las instituciones representan a los ciudadanos, no al gobierno, en donde se busca el establecimiento de una sociedad igualitaria, justa, pluralista e inclusiva, como es el ejemplo de la implementación del estado de derecho por parte del Imperio Británico en sus colonias norteamericanas. Por el otro lado, tenemos el círculo vicioso, donde no hay sociedades que limiten el uso y el abuso del poder, aquel en el cual se desenvuelve un sistema corrupto y conflictivo, así como lo hizo la colonización británica en sus colonias africanas al principio del siglo pasado.

¿Pero… por qué en unas naciones si desarrollaron una mentalidad virtuosa y otras una mentalidad viciosa? La diferencia está basada en el método de conquista. En el caso Norteamérica, los colonos se establecieron con los habitantes, inculcando sus costumbres de una manera positiva y llevando de la mano a la población a un progreso colectivo. Por otra parte, durante la conquista africana, los británicos empoderaron a los mismos líderes promoviendo un ambiente corrupto y de ambiciones en las comunidades para crear un distractor social, mientras que los conquistadores explotaban los recursos del continente. De esa misma manera fue la conquista española en Latinoamérica, alimentando una mentalidad ambiciosa y corrompible.

Salgamos de ese círculo vicioso y adentrémonos al mundo de la virtud, tratando de absorber lo mejor de las personas con las que nos rodeamos para poder hacer las cosas de manera destacada y diferente. Seamos conscientes de nuestros límites basados en nuestros valores, ya que todos, directa o indirectamente tenemos influencia sobre los demás y démonos cuenta del gran impacto que puede generar un buen liderazgo.  

Ya sabes entonces el origen de la situación, queda aquí el mensaje sobre la importancia que tiene las buenas amistades y las buenas relaciones, ahora esta en ti el diferenciarte.

“Si quieres romper o derrumbar un poder, ten cuidado de que no te vaya a caer encima”. James A. Robinson

Por: Mariano Katase
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